La maldición de Tutankamon

El último faraón de la Dinastía XVIII de Egipto murió hace más de 3000 años. Tutankamon murió a la edad de 20 años, sin descendencia y con una muerte repentina. Esto explicaría la pequeña tumba en la que estaba enterrado (KV62). Nadie supo de su existencia hasta el siglo XX, cuando el egiptólogo Howard Carter descubrió que aún quedaba la tumba de un faraón en el Valle de los Reyes: la tumba de Tutankamon. Con la ayuda económica de Lord Carnarvon, Carter y su equipo se pusieron manos a la obra y encontraron la tumba KV62, la mejor conservada hasta entonces, en 1922.

La maldición de Tutankamon

Varias personas que participaron en el hallazgo murieron al poco tiempo de encontrar la tumba y esto dio pie a la leyenda de la maldición, pues cada uno de ellos falleció en extrañas circunstancias:

  • Cuatro meses después del descubrimiento, un mosquito picó a Lord Carnarvon y afeitarse se cortó en la picadura; rápidamente fue trasladado al hospital de El Cairo, y le cortaron la infección. No obstante, una neumonía le daría muerte la noche del 4 de abril de 1923. Al hacer la autopsia a la momia, se sorprendieron al ver que el faraón tenía una herida en el mismo sitio que tenía Carnarvon la picadura.
  • Audrey Hebert, hermano de Carnarvon, murió a su vuelta a Londres.
  • Arthur Mace -el hombre que dio el último golpe antes de entrar en la cámara real- murió en El Cairo sin ninguna explicación médica.
  • Douglas Reid, el hombre que radiografió al faraón, enfermó y murió a los dos meses en Suiza.
  • La secretaria de Carter murió de un ataque al corazón.

En la década de los 20, los periodistas se alimentaban de las extrañas muertes de las personas relacionadas con el descubrimiento de Tutankamon y atribuían a la maldición, que inventaron ellos mismos, el fin de todos aquéllos que habían visitado la tumba o personas cercanas a ellos. Las tres décadas siguientes estuvieron tranquilos, ya que no se había producido ningún otro escándalo pero, en los años 60, se trasladaron las piezas que encontraron en la tumba a otros museos, y los respectivos directores fallecieron al poco tiempo de tomar la decisión. La última víctima que los periodistas atribuyen a “la maldición” es Lan McShane, el protagonista de la película La maldición del rey Tut,  que sufrió un accidente de coche durante la grabación del film.

¿Casualidad o maldición?

Lo más normal sería pensar que “la maldición” era un invento de la prensa sensacionalista de la época. En cualquier caso, sea maldición o casualidad, no deja indiferente a nadie y la leyenda sigue retando a cualquier explicación.

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