Reseña literaria: el sueño de Hipatia

JOSÉ CALVO POYATO, El sueño de Hipatia, Barcelona, Plaza & Janés 2009, nº pp. 425

NO a la intolerancia religiosa, NO al fanatismo de aquéllos que piensan que la verdad que poseen es única y excluyente. Todo esto es lo que nos podemos encontrar en El sueño de Hipatia, una novela en la que se mezcla la ficción y la realidad. El autor, José Calvo Poyato -catedrático de historia y escritor de otras novelas de base histórica como Vientos de intriga, El hechizo del rey y Conjura de Madrid, entre otras- ha representado el ambiente de tensión continua que se palpaba en la Alejandría del siglo IV  “entre quienes defendían las formas de vida tradicionales, típicas de lo que hoy conocemos como mundo clásico, y el cristianismo emergente”.

 

Este thriller alterna la historia que se vivió en el siglo IV en Alejandría, representada en la figura de Hipatia -la primera mujer astrónoma y matemática de la que tenemos constancia- y el relato de la trama, después de la Segunda Guerra Mundial -a raíz de encontrar unos códices con contenido religioso que tambaleaban los principios del cristianismo-, con Donald Burton, el profesor Alfred Best y Ann Crawford como figuras principales. Al final del libro, José Calvo Poyato deja constancia de los hechos y personas reales que aparecen en la novela  y explica que la trama en el Cairo es ficticia, aunque está relacionada con el auténtico descubrimiento de unos códices, por parte de unos campesinos, en 1945.

Egipto, 1948: el periodista Donald Burton, su novia y Alfred Best -profesor de Oxford- se ven inmersos en una conspiración  y sus vidas corren peligro. Tienen la misión de conseguir un códice, que data del siglo IV donde se afirma que Jesús tenía predilección por María Magdalena y que la quería más que al resto de sus discípulos, pero no son los únicos que quieren el denominado <<Evangelio de Felipe>>. Alguien poderoso tiene interés en su contenido y no quiere desperdiciar  la oportunidad de arrebatárselo. Este es el punto en común de las dos tramas: al igual que pasó en Alejandría, donde los cristianos primitivos querían destruir estos textos y su afán por imponer su dogma no tenía límites, en 1948 altos cargos de la Iglesia Católica pretendían hacer lo mismo, no querían que el contenido del códice saliera a la luz. Y esto, sin duda, es lo que le cuesta la vida tanto a Hipatia como al profesor Best, la búsqueda de la verdad.

“Siento miedo y a la vez abrigo esperanzas porque creo en otro mundo donde las ideas no sean perseguidas, donde las gentes puedan expresarse sin miedo y que pensar de otra forma no sea un delito abominable”. Estas son las palabras de Hipatia de Alejandría, una mujer que vivió la censura a la libertad de expresión en un tiempo que no dista mucho de la realidad más reciente. Una lucha constante entre conocimiento y Fe que no deja indiferente a nadie, intriga y emoción es lo que te vas a encontrar en este libro que no pasa desapercibido. 

 

La historia de Cupido

Dado que se acerca el 14 de febrero no podía dejar de escribir un post sobre el dios de los enamorados. Sí, Cupido es el dios del amor y es el símbolo que representa el día de San Valentín. Esta es su historia, que está recogida en la novela de Apuleyo El asno de oro:

Cupido es hijo de Venus y de Marte y equivale a Eros en la mitología griega. Este niño con alas que nunca crecía iba siempre acompañado de un arco con flechas: unas doradas de plumas de paloma que hacían enamorarse a todo aquél que tocaban y otras flechas de plomo con plumas de búho para causar el rechazo a quién toque. Es el ayudante de su madre y siempre, como norma general, cumplía sus órdenes aunque otras veces hacía lo que quería como en cierta ocasión cuando se enfadó con el dios de las profecías, Apolo, y le disparó una flecha de plomo a su enamorada –Dafne– para provocar la indiferencia ante su amor.

Venus, preocupada por que su hijo no crecía nada le llevó al Oráculo de Temis para ver qué pasaba y esta fue la respuesta que le dio: “el amor no puede crecer sin pasión”. Aquella madre no comprendía el porqué hasta que nació su otro hijo, el dios de la pasión -Anteros-. Cuando Cupido y su hermano estaban juntos el pequeño crecía y cuando se separaban volvía a su estado de antes.

Venus tenía celos de la belleza que tenía Psique, y mandó a su hijo Cupido a que le disparase una flecha de amor cuando se enteró que la princesa estaba cerca de un precipicio –era el momento que predijo el oráculo de Delfos, que predijo que Psique encontraría a su marido al borde de un abismo-. Pero la diosa de la belleza se equivocó porque Cupido se enamoró de ella al instante y se convirtió en un apuesto joven.

Cupido se casó con Psique con la condición de que ella no podía mirarle porque no era inmortal. Su matrimonio iba muy bien hasta que las dos hermanas de Psique la convencieron de que debía de ver el rostro de su esposo y ella, engañada, le miró y fue abandonada por Cupido, ya que este era el trato que pusieron los dioses. Antes de irse Cupido le dedicó unas últimas palabras: “el amor no puede vivir sin confianza”. Pero ella no estaba satisfecha y buscó a Cupido por todos los lugares y superó todas las trabas que Venus tenía preparadas. La última de ellas era que tenía que llevar una cajita al inframundo para la esposa de Plutón, pero no podía abrir la pequeña caja. Una vez más, desobedeció la orden de Venus y al abrir la caja se quedó dormida, metida en un sueño profundo. Cuando su esposo la encontró la devolvió a su estado normal y puso el sueño en la caja que llevaba y, al final, Venus tuvo que perdonar a la princesa y convertirla en una diosa para que pudiese vivir feliz con Cupido. Así es como el amor -Cupido- y el alma -Psique- se unieron para siempre y de esta unión nació su hija Voluptas -el placer-. Por eso el símbolo del amor se representa con dos corazones atravesados por una flecha.

Las fábulas de Esopo

Las fábulas son cuentos de animales de los que extraemos una enseñanza, una moraleja. La fábula del ruiseñor es la primera fábula de la que se tiene constancia y se puede encontrar en los trabajos y los días de Hesíodo. En cuanto a la obra de Esopo, decir que fue recopilada por varios autores: Demetrio de Falero, que es el primero que recopila todas sus fábulas y las recoge en una composición literaria que se ha perdido con el paso del tiempo, pero que dio pie a que otros autores siguiesen sus pasos como es Fedro, Jean de la Fontaine y Félix María de Samaniego. Estas son algunas de las mejores fábulas de Esopo:

LA ZORRA Y LAS UVAS

Una zorra hambrienta vio colgando de una parra un hermoso racimo de uvas. Quiso atraparla con la boca, pero por más saltos que dio no lo consiguió, pues las uvas estaban muy altas. Al final, cuando ya agotada se dio cuenta de que nunca podría alcanzarlas, se alejó diciéndose a sí misma: -¡Bah, no merecía la pena, estan verdes!

Moraleja: hay muchas personas que cuando no pueden conseguir una cosa, pretenden engañarse a sí mismas despreciándola.

LA GATA Y AFRODITA

Cuenta la leyenda que una gata se enamoró en cierta ocasión de un hermoso joven. Entonces suplicó a Afrodita, la diosa del amor, que la convirtiera en mujer para así poderse casar con él. La diosa compadecida por tan sincero amor, la transformó en una bella muchacha y, entonces, el joven preparándose de ella la tomó por esposa. Sin embargo, Afrodita quiso probar si al cambiar el cuerpo de la gata había cambiado también su carácter y era ya una mujer completa en cuerpo y alma. Para eso, mientras los esposos descansaban, la diosa entró en la alcoba y soltó un pequeño ratón que llevaba en la mano. En ese momento, la gata, olvidando su condición de ser humano, dio un salto felino desde la cama y se lanzó a dar caza al ratón, para comérselo. La diosa se dio cuenta de que, por mucha apariencia de mujer que tuviera, la gata seguía siendo, en el fondo, un animal. Y, por eso, muy indignada, la volvió a convertir en su estado primitivo.

Moraleja: de la misma forma los hombres de naturaleza malvada aunque cambien su estado no mudan su carácter. Sigue leyendo