El nacimiento de Afrodita

Afrodita es la diosa de la belleza y del amor, de la lujuria. Su nombre significa “surgida de la espuma”. El mito de su  nacimiento, contado por Hesíodo en la Teogonía, está relacionado con el nacimiento del Olimpo. Gea, diosa de la tierra y madre de todas las divinidades, incita a sus hijos para que se posicionen en contra de su padre, Urano, ya que éste, movido por el odio, les obligaba a vivir bajo tierra. Con una hoz, Crono -el hijo menor- cortó los órganos sexuales a su padre y los arrojó al mar.  Alrededor de los genitales surgió una espuma de color blanco, en cuyo centro nació Afrodita.

Por orden de Zeus, Afrodita se entregó a Hefesto. Sin embargo, no siempre le fue fiel, pues según cuenta Homero en el canto VIII de la Odisea  mantuvo un romance con Ares, dios de la Guerra. De la unión de Afrodita y Ares surgieron Eros, Fobo, Anteros, Deimo y Harmonía. En el plano terrenal, Afrodita se ve humillada a costarse con un mortal, Anquises, del que engendra a Eneas; luego se las ingenia para decir que Eneas era hijo de una Ninfa.

La diosa del amor es conocida, asimismo, por ayudar a los mortales en sus pretensiones amorosas, aunque también castiga a quien se opone a su voluntad.

Afrodita aparece en diversas obras, y es un personaje muy utilizado por los autores griegos. Por ejemplo: aparece en el Hipólito de Eurípides; en las Danaides de Esquilo; en el mito del juicio de Paris, donde se consagró como la más hermosa y  en la Ilíada y la Odisea de Homero.

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Jasón y el Vellocino de Oro

La Expedición de Jasón y los argonautas es una historia mitológica muy importante que inspiró a varios autores a escribir sobre ella, pero sólo se conserva Medea de Eurípides.

Jasón es un héroe tesalio, hijo de Esón y Alcímeda. Cuando Pelias, hermanastro de su padre, destronó a Esón, su madre le encargó al centauro Quirón su educación. Al cumplir veinte años, Jasón se presenta en Yolco para reclamar el trono, que le correspondía por herencia. Al llegar allí tiene que atravesar un río y, además, socorrer a una anciana que le pide ayuda  -en realidad era la diosa Hera, que se había disfrazado-. Al final se presenta con una piel de pantera, dos lanzas y una sandalia, pues la corriente del río se había llevado la otra. Pelias, al ver que sólo tenía una sandalia se sobresaltó cuando recordó que el oráculo le previno sobre él.

Pelias engaña a Jasón diciéndole que si realmente es meritorio del trono, tiene que ir a la Cólquide y conseguir el Vellocino de Oro. Accedió Jasón esta misión y reunió héroes de toda Grecia para ir hacia allí en la nave Argo, por eso este episodio mitológico se conoce, también, como Jasón y los argonautas.

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El juicio de Paris

Eris, la diosa de la discordia, envía una manzana de oro a la boda de Tetis y Peleo con la inscripción “a la más bella”. El motivo era porque no le habían invitado a dicha boda. Afrodita, Hera y Atenea se autoproclaman las más hermosas, pero sólo una podía serlo. Por ello, Zeus pide a Paris que haga de juez y que sea él quien elija a la más hermosa. Dice de Hera que su mayor cualidad es la seguridad de un amor fiel; de Atenea dice que la sabiduría es su mayor arma; pero la cualidad de mujer más hermosa le corresponde a la diosa Afrodita. A partir de este momento se le considera a Afrodita la diosa de la belleza.

Más adelante, Paris llega a Esparta como invitado de honor. Al llegar se enamora de Helena, su esposa, a primera vista. Durante los nueve días que duró la fiesta tuvieron un romance a espaldas de Menelao, y cuando partieron hacia Troya se llevó consigo a Helena, con la ayuda de Afrodita.

Ante este hecho Menelao, rey de Micenas, reúne a su hermano y a todos los pretendientes que había tenido Helena para vengar el “rapto” de su esposa. Hay que recordar que Ulises hizo un pacto con todos los pretendientes de Helena y que les obligaban a ayudar al ganador, el que se casase con ella, en caso de emergencia. Y esto, sin duda, era un caso que requería su ayuda. Por ello, Menelao reunió a todos los hombres que habían firmado el pacto, entre ellos Ulises, y les obligó a ir a Troya. Así comienza la Guerra de Troya, y así es como lo recoge Homero en la Ilíada.