Medea

La leyenda de Medea está relacionada con la historia de Jasón, a quien ayudó a conseguir el Vellocino de Oro. Eurípides escribe esta tragedia, que recibe el nombre de Medea, y narra el destierro de la pareja en Corinto.

Tras la muerte de Pelias, rey de Yolco, Jasón y Medea son desterrados y deciden ir a Corinto, bajo el amparo de Creonte. Allí viven felices durante diez años, pero Jasón decide abandonar a su mujer y casarse con Glauce, hija del rey Creonte. En esta situación, el rey destierra a Medea para prevenirse de ella. Sin embargo, Medea ya tenía un plan: pide un día más antes de ser desterrada y aprovecha para realizar su venganza. Regala un peplo y una corona de oro impregnados de veneno a Glauce, que le causará la muerte a ella y a su padre cuando intente socorrerla. A continuación mata a los hijos que había tenido con Jasón -Mérmero y Ferres- y huye hacia Atenas en un carro alado. Hasta aquí cuenta Eurípides en su obra, pero la historia continúa…

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Antígona

Antígona es el título de la tragedia que escribe Sófocles sobre la hija de Edipo. Cuando su madre Yocasta se suicidó y Edipo fue desterrado de Tebas, Antígona acompañó a su padre hasta su muerte en Colono. Al morir su padre volvió a Tebas, donde sus dos hermanos -Eteocles y Polinices- se disputaban el trono. En la lucha que mantuvieron murieron los dos varones y reinó Creonte. Éste optó por enterrar dignamente a Eteocles, mientras que prohibió la sepultura de Polinices.

Antígona no respetó la prohibición del nuevo rey, y optó por dar sepultura a su hermano Polinices, ya que consideraba que las leyes no escritas de los dioses eran más importantes. Cuando intentaba enterrarlo fue descubierta y conducida a Creonte, quien ordenó seguir adelante con la imposición de no enterrar a Polinices a pesar de la intervención de su hijo Hemón -el prometido de Antígona-. La consecuencia es que Antígona fue condenada a muerte. Encierran viva a la joven en la tumba de sus antepasados y allí se ahorca.  Su prometido, Hemón, fue a salvarla pero ya era demasiado tarde: Antígona había muerto.

El adivino Tiresias dice que alguien relacionado con Creonte pagará con su sangre los errores del tirano. El rey, ante esta predicción pide perdón y honró el cadáver de Polinices, pero ya era demasiado tarde. Un mensajero se lo cuenta a Eurídice, la esposa de Creonte, y ella también pidió perdón a los dioses y honró al difunto. Después fue a liberar a Antígona de la tumba donde estaba encerrada, pero ya estaba muerta: se había ahorcado y Hemón, al no soportar la desaparición de su prometida se clava una espada y se da muerte. Sin embargo otra desdicha más tenía que sufrir Creonte -como explicó Tiresias-. Al volver a palacio, ve que Eurídice también se había suicidado.

Los siete contra Tebas

Los siete contra Tebas es el título de una tragedia de Esquilo que narra el enfrentamiento entre los dos hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, para reinar en Tebas. Cuando se enteraron de los crímenes que había cometido Edipo –mató a su padre y se casó con su madre, Yocasta, la reina de Tebas-  los dos hijos varones decidieron darle de lado cuando fue desterrado y Edipo les echó una maldición. Eteocles y Polinicies acordaron repartirse el reinado, quedaron en gobernar un año cada uno, pero Eteocles no quiso ceder el trono cuando acabó su turno y esto dio pie a Polinices a confabular contra Tebas para conseguir lo que le pertenecía.

Cuando llegan a la ciudad de Tebas, Polinices y su ejército, manda a los capitanes a cada una de las seis primeras puertas de la ciudad, reservando la última puerta para atacar él. Pero un mensajero informa al rey de que la ciudad está siendo asediada y éste manda a otros siete generales a salvaguardar su reino. Mientras tanto, los dos hermanos se enfrentan en la séptima puerta y se matan el uno al otro, Así se cumple la maldición de su padre.

Creonte se convierte en el nuevo rey de Tebas y decide enterrar al legítimo rey, Eteocles, con los ritos tebanos, pero declara que no va a dar sepultura a Polinices  ni honrar su muerte, ya que considera que ha atacado a su patria. Sin embargo, Antígona, también hija de Edipo, considera injusta la resolución que toman con Polinices y decide darle sepultura e incinerarle.