Electra

Sófocles escribió una tragedia denominada Electra, donde narra la historia de la hija de Agamenón y Clitemnestra. Tras el asesinato de su padre en manos de su madre Clitemnestra, Electra se encargó de sacar de palacio a su hermano Orestes y encarga su cuidado a un pedagogo. Pasan los años y Electra encuentra a su hermano frente a la tumba de su padre, Agamenón, que había ido para honrarle.

Orestes había vuelto a Micenas, acompañado de su primo Pílades y el pedagogo, para vengar la muerte de su padre tal como había predicho el oráculo de Delfos. Junto a Electra traman la venganza: el plan era que Electra volviese a palacio como si no pasara nada, y Orestes y Pílades entrasen en el mismo para llevar las supuestas cenizas de Orestes, dijeron a Clitemnestra que su hijo había muerto durante unos juegos olímpicos.

Clitemnestra, que había tenido un mal presentimiento, envía a Crisótemis, otra de las hijas que tuvo con Agamenón, a honrar la tumba de su padre. Cuando regresa, anuncia que sobre la tumba a encontrado un mechón de pelo que pertenece a su hermano Orestes, y Electra decide matar a su madre ya que no podía contar con la ayuda de su hermano, no tenía tiempo para esperarle. Y así fue, mata a Clitemnestra pero no al amante de su madre, Egisto. En la misma habitación donde había muerto Agamenón, Egisto y Orestes se enfrentan en una lucha, y el joven héroe clava su espada a Egisto dándole muerte.

Orestes

Orestes es un personaje que aparece en las obras de varios autores: está representado en la Orestíada de Esquilo, en la de Estesícoro, también se habla de él en la obra Electra de Sófocles, y en una tragedia de Eurípides.

En la segunda parte de la trilogía de Esquilo, los coéforos, se narra el regreso de Orestes a Argos para vengar a su padre. Cuando llegó a la edad viril, Orestes se dirigió al Oráculo de Delfos para consultar al dios Apolo qué debía hacer. Apolo le dijo que volviese a su ciudad natal, que fuese a honrar la tumba de su padre y que luego castigara él mismo a los culpables -su madre Clitemnestra y Egisto-. Y así fue, siete años después Orestes vuelve a Argos para vengar a la muerte de Agamenón, y se encuentra a su hermana Electra. Junto a ella, elabora un plan para asesinar a su madre y al amante de ésta. Orestes se presenta en palacio y dijo a Clitemnestra que venía a comunicar la muerte de su hijo, ya que ésta no le reconocía, en una carrera de carros y que traían una urna con las cenizas del supuesto difunto. Entonces la reina mando que viniese Egisto y que él mismo diera respuesta sobre si  le iba a dar sepultura o no. Como ya no tenía que temer nada, Egisto se presentó desarmado y fue entonces cuando Orestes le clavó una espada y acto seguido hizo lo mismo con su madre.

En la tercera parte de la tragedia, Euménides, Esquilo relata cómo las erinias persiguen a Orestes para que cumplan condena, pero éste se refugia en el templo de Apolo. El dios aconseja nuevamente a Orestes y le dice que marche a Atenas para ser juzgado. Al llegar allí los jueces determinan que tan malo son los crímenes que había procesado Orestes, como los que había realizado Clitemnestra y lo absuelven. Después de veredicto Atenea decide convertir a las erinias, que eran malas al principio, en seres buenos y pasan a llamarse las Euménides. En suma, la figura de Orestes encarna a una persona llena de culpa, por matar a su madre y a su amante Egisto, y al que los dioses le perdonan su pecado.