Crono, preso del miedo, devora a sus hijos

Crono es hijo de Gea -diosa de la tierra- y Urano -dios del cielo-. Es el más joven de los titanes pero uno de los más importantes, reflejo de ello es la repercusión que tuvo en los autores de la época como Homero, que escribió sobre él en la Ilíada, y Hesíodo en la Teogonía.

Crono encabezó la lucha contra su padre y, después de hacerlo, los demás Titanes le dejaron el mando de la Tierra. Se casó con su hermana Rea y, preso del miedo, devoró a cada uno de los hijos que tenía con ella pues sus padres le habían predicho que su hijo le quitaría el trono. Harta de lo que hacía su marido, Rea entregó el tercer hijo que tuvieron, Zeus, a Adrastea y a Crono le dio una piedra envuelta para que la devorase pensando que era su vástago.

Zeus se hizo copero de su padre y con la ayuda de Metis le entregó un jugo hecho con mostaza y sal que hizo que vomitase la piedra que se tragó y los hijos que aún yacían vivos en su interior (Hera, Deméter, Hades, Poseidón y Hestia). Después de esto, Zeus y sus hermanos entraron en guerra con los Titanes, una lucha que duró cerca de diez años, hasta que Gea vio que ganaría el bando de Zeus si se aliaba con los Cíclopes y Hecatonquiros. El dios de los dioses les liberó del Tártaro, donde Crono les encadenó, y gracias a esto le regalaron unas armas para poder vencer la guerra. Al final, Crono y los Titanes fueron arrestados en el Tártaro.

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El origen del Cosmos

Hesíodo es un poeta griego del siglo VII a.C. que escribió sobre la Teogonía, una especie de historia de los dioses y de los héroes. La importancia de esta obra reside en que Hesíodo ordena el patrimonio de antiguas tradiciones y leyendas, y en la conciencia de que el cosmos es fruto de una dura conquista a través de la sucesión de las generaciones divinas. Sobre el origen del cosmos escribe lo siguiente:

En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los inmortales que habitan en la nevada cumbre del Olimpo. Por último, Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.

Gea alumbró primero al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para felices dioses. También dio a luz a las grandes Montañas, deliciosa morada de diosas, las Ninfas que habitan en los boscosos montes, ella igualmente parió al estéril piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el grato comercio.

Luego, acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemosine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis. Después de ellos nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más terrible de los hijos y se llenó de un inmenso odio hacia su padre.

Dio a luz además a los Cíclopes de soberbio espíritu, a Brontes, a Estéropes y al violento Arges, que regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo.

Los griegos no tuvieron un libro sagrado como la biblia los cristianos, ni el Corán los mahometanos. Los mitos eran su biblia. Forjados en la tradición oral, se fueron fijando por escrito en las obras de los diferentes autores. Hesíodo fue el primero que plasmó la explicación mítica de la creación del mundo.