La historia de Ulises y Calipso

En el canto XII de la Odisea nos encontramos varias historias narradas por Ulises. Aparece aquí la aventura que tuvo Ulises con la Ninfa Calipso en la isla de Ogigia.

Después de huir de las sirenas, de Escila y Caribdis y de la isla de Helios, donde los tripulantes que acompañaban al héroe enfurecieron al dios del sol, Helios, tras sacrificar varias vacas que estaban en la isla. Después de aquello, Ulises y sus compañeros salieron a navegar pero un rayo les alcanzó y sólo él sobrevivió. Naufrago llegó a la isla de Ogigia donde vivía Calipso, hija del gigante Atlas y de Pléyone. La ninfa Calipso de enamora de Ulises, lo retiene durante siete años y le ofrece la inmortalidad si se queda con ella; pero el héroe quiere regresar a Ítaca y Atenea intercede por su protector ante Zeus, que ordena a través de Hermes, a Calipso que libere a su prisionero.

Calipso obedeció la orden de Zeus y dejó marchar a Ulises. Le dio madera, para que se construyese un barco, y provisiones de comida y agua junto con una información de la posición en la que estaban para poder llegar a su casa, Ítaca. Ulises había pasado siete años en la isla de Ogigia, pero él pensaba que había sido siete días los que estuvo Ulises con Calipso. Cada día transcurrido se equiparaba a un año para los mortales.

En historias posteriores a la Odisea se cuenta que de esa unión nacieron dos hijos, Nausínoo y Nausítoo, aunque en otras leyendas se atribuyen como hijos de Ulises y Calipso a Latino, Ausón y Telégono.

Anuncios

La caja de Pandora

Cuando Hércules liberó a Prometeo de la roca a la que estaba atado, y mató al águila que cada noche devoraba su hígado, Zeus ideó otro plan para condenar a Prometeo. Por voluntad suya, su hijo Hefesto modeló una mujer con arcilla y agua. Atenea la infundió el soplo de vida y le enseñó a coser y a cocinar; Hermes, el dios alado, le enseñó la astucia y el engaño, y Afrodita le mostró cómo conseguir que todos los hombres la desearan. Luego la llevaron a Zeus y éste le entregó una cajita de cobre bruñido, le sugirió que llevase la caja siempre consigo pero que nunca la abriera. Pandora, la mujer que habían creado, pensaba que la caja estaría llena de piedras preciosas.

Siguiendo el plan, ahora tenían que encontrar un marido para Pandora, y el indicado era Epimeteo, hermano de Prometeo. Éste, halagado por Zeus, aceptó a Pandora como esposa. Hermes la acompañó hasta la casa de su marido, y le confesó a Epimeteo que no debería abrir la caja que llevaba consigo por nada del mundo.

Al principio Pandora fue feliz porque se olvidó del estuche, pero a medida que avanzaba el tiempo sentía curiosidad por saber qué contenía el cofre. Preguntó a su marido sobre el contenido de la caja, aunque fue en vano. Por eso, una noche – mientras dormía Epimeteo – abrió la flamante caja y de ella salieron disparados todos los males que desde entonces nos afligen: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etc. Desesperada, Pandora cerró la caja pero ya habían espirado todas las desgracias.

Así, Zeus concluyó su venganza: los hombres no podían ser nobles como quería Prometeo. La vida estaría llena de dificultades y había escasas probabilidades que los hombres superasen a Zeus (como él pensaba). Pero el triunfo de éste sobre la raza humana no era completo, porque Pandora consiguió retener dentro de la caja la esperanza y los hombres encontrarían una razón para seguir viviendo.

El mito de Pandora se encuentra en el poema  Trabajos y días  que escribió Hesíodo -poeta de la Antigua Grecia-.