El mágico Pegaso

Pegaso es un caballo alado que nace de la sangre de Medusa. Hay dos interpretaciones sobre su nacimiento: por un lado, se dice que surge del cuello de Medusa cuando Perseo la mató en el mar y sería así hija de Poseidón y hermano de Crisaor. Por otra parte, cuando el joven héroe la mató, de la tierra surgió Pegaso, fecundado por la sangre de la Gorgona. En algunas versiones del mito se dice que Perseo huyó montado en aquel caballo con alas hacia Sérifos, aunque en realidad Perseo llevaba unas sandalias voladoras cuando vuelve a la isla.

Pegaso interviene en varias leyendas, pero la más destacada es la de Belerofontes -hijo de Glauco, rey de Corinto- , contada por Homero en el libro VI de la Ilíada y por Hesíodo en la Teogonía. Poseidón y Atenea le regalan a Pegaso para ir a luchar contra la Quimera. Juntos protagonizan varias historias después de salir victoriosos en la batalla contra la Quimera. Después, Belerofontes quería subir al monte Olimpo para hacerse inmortal a lomos de Pegaso pero Zeus se enfadó y envió un tábano que picó al caballo debajo de la cola que hizo enfurecer a Pegaso y, para postre, dejó caer a Belerfontes a la tierra.

Pegaso siguió su camino solo, por fin volaba en libertad. Un día se realizó un concurso de bellas voces en el monte Helicón que ocasionaron la elevación de ese monte al Olimpo. El enfado de Poseidón, ante ese hecho, era tal que envió a Pegaso a dar una coz al monte para que parase la crecida. Y así lo hizo Pegaso, pero al golpear el monte Helicón provocó el nacimiento de la fuente Hipocrene.

Pegaso, en su nuevo rumbo, decidió ponerse a las órdenes de Zeus y portarle el trueno y el rayo. El dios de los dioses permitió que hiciera un viaje hacia la constelación, convirtiéndose en una constelación que lleva su propio nombre.

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Dánae y Perseo

Dánae era hija del rey de Argos, Acrisio, y Eurídice. Un oráculo advirtió a Acrisio que el hijo de Dánae sería la causa de su muerte y, por eso, decidió encerrar a su hija en un calabozo subterráneo sellado con puertas de bronce. No obstante, Zeus amaba a Dánae, y en forma de lluvia de oro entró en la cámara y la fecundó. Así se produjo el vaticinio y nació Perseo.

Acrisio no creyó la historia del “embarazo divino”, más bien pensaba que era Preto quien lo había hecho y encerró en un arca a Dánae y Perseo y lo lanzó al mar con la esperanza de que muriera. Pero Zeus los salvó y llegaron a la isla de Sérifos, donde el pescador Dictis les cuidó. Años más tarde Polidectes, rey de la isla y hermano de Dictis, quería casarse con Dánae pero su hijo Perseo la defendió. Polidectes desafió a Perseo a traer la cabeza de la Gorgona Medusa, con el fin de que pereciese y así poder conquistar a Dánae.

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