Libro de los muertos

El libro de los muertos es el más antiguo de los textos funerarios que se conservan de Egipto. Está compuesto por una serie de sortilegios que ayudaban al fallecido a superar el juicio de Osiris para poder salir del inframundo, o Duat, y llegar al paraíso, o Aaru.

Los primeros textos que tenemos constancia estaban grabados en las paredes de la habitación funeraria y se pensaba que ayudaban a los faraones a ir al más allá. Después aparecieron nuevas escrituras dentro de los sarcófagos en el imperio Medio y constaban de 1000 fórmulas, que ayudaban al muerto para encontrar el camino al más allá, y explicaban por primera vez el juicio de Osiris. Según estás fórmulas, los difuntos iban a Osiris y su corazón se pesaba en una balanza: en un platillo se veía la representación del corazón del difunto y, en el otro, una pluma de avestruz que ponía Maat. Si el corazón era más ligero de la pluma, entonces el difunto pasaba a la vida eterna en Aaru. En cambio, si era más pesado, llevaban al difunto a la diosa Amémet.

Durante el Imperio Nuevo los textos pasaron a llamarse Fórmula para salir al día, que es el libro que conocemos como el libro de los muertos. Está estructurado en 190 capítulos que contienen rituales para ayudar a que el difunto llegue a la eternidad. Quizás el más conocido es el capítulo 125, el Papiro de Ani, en el que se explica la “fórmula para entrar en la sala de las dos Maat” y se habla del juicio de Osiris.

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La muerte de Osiris

La muerte de Osiris es una de las historias más antiguas de Egipto. Muchos de estos mitos están recogidos en los Mitos egipcios de George Hart.

Cuenta la leyenda que Nut, la diosa del cielo, tuvo dos hijos y dos hijas: Osiris, rey de los muertos; Isis, diosa de la fertilidad; Seth y Neftis. Osiris se convirtió en el rey de Egipto, fue sabio y amable gobernando y enseñó a su pueblo cómo realizar las cosechas agrícolas, les proporcionó leyes y también les instruyó sobre cómo adorar a los dioses. A pesar de ser un gran soberano, tenía al enemigo en casa. Sí, su propio hermano, Seth, pretendía conspirar contra él.

Seth se alió con un grupo de personas que estaban descontentos con Osiris y esperaron una oportunidad para deshacerse de él. El generoso rey invitó a su hermano y los aliados de éste a un banquete. Y aquí llegó el momento que estaban esperando: Seth mandó construir un arca con las medidas exactas de su hermano y en la celebración dijo que iba a regalar el arca a quien encajase perfectamente en aquél arca. Uno tras otro los invitados fueron probando el regalo hasta que Osiris probó el arca: en ese instante los conspiradores cerraron la caja y entretuvieron a los invitados mientras que Seth selló el arca con clavos y Osiris murió. Arrojaron el cofre al Nilo para que la corriente lo hiciera desaparecer y, entonces, Seth, anunció la muerte de su hermano y se proclamó rey.

No obstante, Isis siguió la corriente del mar hasta encontrar el cofre de su esposo y embalsamó el cuerpo de su difunto marido con la ayuda del dios Anubis, que se convirtió en el dios del embalsamamiento. Los hechizos que hizo Isis resucitaron a Osiris, y así es como se convirtió en el rey de los muertos.