Apolo y Dafne

Apolo, dios de la profecía, era muy poderoso pero era desafortunado en el amor. Se enamoró de Dafne, su primer amor, pero no fue correspondido. La causa de su desdicha era Eros (Cupido en la mitología romana), que disparó una flecha de amor a Apolo para que se enamorase de la Ninfa, y a ella le envió una flecha de plomo para que rechazase su amor. Pero Apolo no desistía en su empeño, y persiguió a su enamorada hasta el río Peneo y, cuando iba a alcanzarla, Dafne se estaba transformando: sus pies se volvieron raíces, su cuerpo se convirtió en una corteza de árbol y su pelo en hojas de laurel. Según cuenta Ovidio en sus Metamorfosis, Apolo se abrazó a Dafne y dijo -abrazado a ella- que siempre sería su árbol preferido y que sus hojas “coronarán las cabezas de las gentes en señal de victoria”.

Durante el Renacimiento, muchos autores españoles utilizaban los mitos grecolatinos para reescribirlos en forma de poemas. Es el caso de Garcilaso de la Vega -poeta español del siglo XVI- que utiliza la historia de Apolo y Dafne para dar cuenta del amor no correspondido. Este es el soneto que escribió el introductor del petrarquismo:

A Dafne ya los brazos le crecían

Y en luengos ramos vueltos se mostraban;

En verdes hojas vi que se tornaban

Los cabellos que al oro oscurecían

De áspera corteza se cubrían

Los tiernos miembros que aún bullendo estaban;

Los blancos pies en tierra se hincaban,

Y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,

A fuerza de llorar, crecer hacía

El árbol que con lágrimas regaba

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,

Que con llorarla crezca cada día

La causa y la razón por que lloraba!

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El rapto de Europa

Cuenta la leyenda que Zeus estaba enamorado de Europa, la hija de Agenor -rey de Tiro-. Sabía que sólo podía seducir a la joven transformándose en algo visible, y se transformó en un toro blanco. Europa estaba en la orilla del mar cuando vio aparecer aquel toro blanco, le acarició y se subió al lomo del animal. Zeus aprovechó el momento para salir corriendo hacia el mar y llevarse a Europa hasta Creta.

Zeus y Europa tuvieron tres hijos: Radamantis, Minos y Sarpedón. Después de todo, el dios se cansó de la muchacha y decidió casarla con Asterión, rey de Creta, y le regaló tres cosas: un perro de caza al que ninguna presa se le escapaba; Talos, un autómata de bronce; y una jabalina que siempre daba en el blanco. De este matrimonio nacieron nuevos hijos, aunque Asterión cuidó a los hijos de Zeus como suyos propios, ejemplo de ello fue el reinado de Minos en Creta tras la muerte de su antecesor. Después, el toro en el que se transformó Zeus para raptar a Europa se convirtió en la constelación de Tauro.

Los hermanos de Europa –Cadmo, Cílix, Fénix y Taso-, junto a su padre, la buscaron por todos los lugares conocidos al grito de ¡Europa! ¡Europa!, pero no encontraron a la joven por ningún rincón. La gente que vivía en los sitios por donde iban buscando a Europa decidió llamar así al continente.

El siguiente fragmento que os dejo la descripción que hace Ovidio, en las Metamorfosis,  del rapto de Europa:

Y poco a poco, el miedo quitado, ora sus pechos le presta
para que con su virgínea mano lo palmee, ora los cuernos, para que guirnaldas
los impidan nuevas. Se atrevió también la regia virgen,
ignorante de a quién montaba, en la espalda sentarse del toro:
cuando el dios, de la tierra y del seco litoral, insensiblemente,
las falsas plantas de sus pies a lo primero pone en las ondas;
de allí se va más lejos, y por las superficies de mitad del ponto
se lleva su botín. Se asusta ella y, arrancada a su litoral abandonado,
vuelve a él sus ojos, y con la diestra un cuerno tiene, la otra al dorso
impuesta está; trémulas ondulan con la brisa sus ropas.

Morfeo y los sueños

Morfeo es el dios de los sueños, no obstante, más que el sueño en sí personifica las diferentes formas que aparecen en el sueño. Es hijo de Hipno -el sueño- y Nix -la noche- y pertenece a los “mil oniros”. Morfeo está provisto de alas y lleva como atributo una flor de adormidera. Su objetivo eran los elementos humanos, mientras que sus hermanos –Fantaso y Fobetor– se sentraban en las apariciones en sueños y eran responsables de objetos inanimados, el primero, y de los animales, el segundo hermano. Se cuenta que usaba la flor de adormidera para dormir a los hombres y así introducirse en sus sueños. Se introducía en ellos con apariencia humana. Morfeo aparece en las historias de Ceix y Alcíone de Homero y Ovidio.

Ovidio narra en Las Metamorfosis la historia de Alcíone. Hija de Eolo -dios del viento- y esposa de Ceix, rey de Traquinia, Alcíone era feliz junto a su marido hasta que éste se marchó a consultar el oráculo de Apolo pues tenía un mal presagio.  Ceix murió ahogado en el mar mientras iba a Claros a consultar el oráculo; Zeus estaba enfadado con ellos porque se hacían llamar Hera y Zeus, y por eso el dios de los dioses hizo naufragar la nave de Ceix hasta que falleció.

Alcíone no sabía que su esposo había muerto e iba todos los días al altar de Juno para rogar la vuelta de Ceix. Juno no podía aguantar que hiciese más sacrificios por una persona fallecida, y pide a Iris que, a su vez, roge a Hipnos que le ayude. Hipnos elige a  su hijo Morfeo para introducirse en los sueños de Alcíone y contarle toda la verdad, así es como los dioses transmitían a los hombres lo que querían que supiesen. Morfeo le retransmite el mensaje a Alcíone, y ésta decide lanzarse al mar para estar junto a su marido. Al final, Zeus fulmina a Morfeo por haber revelado el secreto a través de los sueños a Alcíone.