El talón de Aquiles

El mito del Talón de Aquiles fue escrito por el poeta latino Estacio, en el siglo I a.C., quien escribió un nacimiento muy distinto, del que habían dicho anteriormente los autores griegos, sobre el héroe griego.

Aquiles era hijo de Peleo y la diosa Tetis. En las primeras versiones sobre su nacimiento, los griegos cuentan que era el séptimo hijo del matrimonio y, al igual que el resto de sus hermanos, sufrió el tratamiento que Tetis había preparado para hacerles inmortales. Los seis hermanos murieron, tan solo Aquiles se pudo salvar de la “purificación de fuego” a la que les sometía Tetis. Peleo, logró salvar la vida del pequeño Aquiles, pero su pie derecho estaba quemado y tuvo que acudir al centauro Quirón para que le ayudase. Quirón, experto en medicina, le puso el hueso del gigante Damiso, lo que explicaba la rapidez de Aquiles pues Damiso era un excelente corredor.

Estacio hace una versión diferente del nacimiento del héroe: cuenta en su poema que cuando Aquiles nació su madre, Tetis, le sumergió en las aguas del río Éstige para convertirle en inmortal. Pero tuvo que sujetarle del talón para que no se cayese y esa parte del cuerpo no se mojó con el agua del río, por lo que Aquiles sólo era vulnerable en esta parte.

En el décimo año de la guerra de Troya, Aquiles muere en el campo de batalla tras ser alcanzado con una flecha envenenada en el talón. El talón era el único punto vulnerable que tenía Aquiles para ser herido, y Paris aprovechó esa debilidad para matarle.

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El nacimiento de Afrodita

Afrodita es la diosa de la belleza y del amor, de la lujuria. Su nombre significa “surgida de la espuma”. El mito de su  nacimiento, contado por Hesíodo en la Teogonía, está relacionado con el nacimiento del Olimpo. Gea, diosa de la tierra y madre de todas las divinidades, incita a sus hijos para que se posicionen en contra de su padre, Urano, ya que éste, movido por el odio, les obligaba a vivir bajo tierra. Con una hoz, Crono -el hijo menor- cortó los órganos sexuales a su padre y los arrojó al mar.  Alrededor de los genitales surgió una espuma de color blanco, en cuyo centro nació Afrodita.

Por orden de Zeus, Afrodita se entregó a Hefesto. Sin embargo, no siempre le fue fiel, pues según cuenta Homero en el canto VIII de la Odisea  mantuvo un romance con Ares, dios de la Guerra. De la unión de Afrodita y Ares surgieron Eros, Fobo, Anteros, Deimo y Harmonía. En el plano terrenal, Afrodita se ve humillada a costarse con un mortal, Anquises, del que engendra a Eneas; luego se las ingenia para decir que Eneas era hijo de una Ninfa.

La diosa del amor es conocida, asimismo, por ayudar a los mortales en sus pretensiones amorosas, aunque también castiga a quien se opone a su voluntad.

Afrodita aparece en diversas obras, y es un personaje muy utilizado por los autores griegos. Por ejemplo: aparece en el Hipólito de Eurípides; en las Danaides de Esquilo; en el mito del juicio de Paris, donde se consagró como la más hermosa y  en la Ilíada y la Odisea de Homero.

El juicio de Paris

Eris, la diosa de la discordia, envía una manzana de oro a la boda de Tetis y Peleo con la inscripción “a la más bella”. El motivo era porque no le habían invitado a dicha boda. Afrodita, Hera y Atenea se autoproclaman las más hermosas, pero sólo una podía serlo. Por ello, Zeus pide a Paris que haga de juez y que sea él quien elija a la más hermosa. Dice de Hera que su mayor cualidad es la seguridad de un amor fiel; de Atenea dice que la sabiduría es su mayor arma; pero la cualidad de mujer más hermosa le corresponde a la diosa Afrodita. A partir de este momento se le considera a Afrodita la diosa de la belleza.

Más adelante, Paris llega a Esparta como invitado de honor. Al llegar se enamora de Helena, su esposa, a primera vista. Durante los nueve días que duró la fiesta tuvieron un romance a espaldas de Menelao, y cuando partieron hacia Troya se llevó consigo a Helena, con la ayuda de Afrodita.

Ante este hecho Menelao, rey de Micenas, reúne a su hermano y a todos los pretendientes que había tenido Helena para vengar el “rapto” de su esposa. Hay que recordar que Ulises hizo un pacto con todos los pretendientes de Helena y que les obligaban a ayudar al ganador, el que se casase con ella, en caso de emergencia. Y esto, sin duda, era un caso que requería su ayuda. Por ello, Menelao reunió a todos los hombres que habían firmado el pacto, entre ellos Ulises, y les obligó a ir a Troya. Así comienza la Guerra de Troya, y así es como lo recoge Homero en la Ilíada.