La caja de Pandora

Cuando Hércules liberó a Prometeo de la roca a la que estaba atado, y mató al águila que cada noche devoraba su hígado, Zeus ideó otro plan para condenar a Prometeo. Por voluntad suya, su hijo Hefesto modeló una mujer con arcilla y agua. Atenea la infundió el soplo de vida y le enseñó a coser y a cocinar; Hermes, el dios alado, le enseñó la astucia y el engaño, y Afrodita le mostró cómo conseguir que todos los hombres la desearan. Luego la llevaron a Zeus y éste le entregó una cajita de cobre bruñido, le sugirió que llevase la caja siempre consigo pero que nunca la abriera. Pandora, la mujer que habían creado, pensaba que la caja estaría llena de piedras preciosas.

Siguiendo el plan, ahora tenían que encontrar un marido para Pandora, y el indicado era Epimeteo, hermano de Prometeo. Éste, halagado por Zeus, aceptó a Pandora como esposa. Hermes la acompañó hasta la casa de su marido, y le confesó a Epimeteo que no debería abrir la caja que llevaba consigo por nada del mundo.

Al principio Pandora fue feliz porque se olvidó del estuche, pero a medida que avanzaba el tiempo sentía curiosidad por saber qué contenía el cofre. Preguntó a su marido sobre el contenido de la caja, aunque fue en vano. Por eso, una noche – mientras dormía Epimeteo – abrió la flamante caja y de ella salieron disparados todos los males que desde entonces nos afligen: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etc. Desesperada, Pandora cerró la caja pero ya habían espirado todas las desgracias.

Así, Zeus concluyó su venganza: los hombres no podían ser nobles como quería Prometeo. La vida estaría llena de dificultades y había escasas probabilidades que los hombres superasen a Zeus (como él pensaba). Pero el triunfo de éste sobre la raza humana no era completo, porque Pandora consiguió retener dentro de la caja la esperanza y los hombres encontrarían una razón para seguir viviendo.

El mito de Pandora se encuentra en el poema  Trabajos y días  que escribió Hesíodo -poeta de la Antigua Grecia-.

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Mito de Prometeo

                                                                                                Prometeo, Rubens

Para los primeros griegos fueron Zeus y Prometeo los creadores del hombre.  Prometeo modeló a los primeros hombres de barro y Zeus les dio el soplo de vida. Los primeros hombres eran seres que vivían de una forma primitiva, no podían hacer vasijas de barro ni sabían trabajar los metales para hacer útiles; además se alimentaban de carne cruda porque no conocían el fuego. Zeus estaba contento con esta situación, porque si así no se volverían en contra de él. Pero Prometeo aprendió a amar a los humanos y sabía que si les ayudaba los hombres podían evolucionar.

Así las cosas, el titán habló con Zeus y le propuso confesarles el secreto del fuego a los hombres. Algo que rechazó inmediatamente el soberano de los dioses.  Ante la negativa reacción, Prometeo subió al Olimpo y prendió un pedazo de carbón y se lo llevó a los hombres.

Una noche que Zeus estaba mirando desde el cielo, vio que en la tierra estaba ardiendo fuego y comprendió que había sido traicionado. Desterró a Prometeo al monte Cáucaso y ordenó a Hefesto que le atara a una roca.

Además, Zeus envió un águila para que se comiese el hígado de Prometeo, ya que creía que era el peor castigo que podía imponerle (al ser inmortal, el hígado le crecía cada día tras haberlo devorado el águila).

Pasaron muchos años para que Prometeo fuese liberado. Según la leyenda fue liberado por Hércules, que disparó una flecha al águila. Para vengarse de esta segunda ofensa, Zeus mandó crear a Pandora a casa de Prometeo y esa vez sí pudo vengarse.

Lo interesante de esta historia es que el paso que dio Prometeo, fue un salto a la civilización del hombre ya que gracias al fuego el ser humano pudo evolucionar. Apolodoro -un erudito ático del siglo II-  recoge este mito en su Biblioteca.